El riesgo de suicidio en la estimulación cerebral profunda en el párkinson: una variable que hay que vigilar

Las tasas de suicidio podrían ser más elevadas en las personas con párkinson que pasan por estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico, según sugiere un estudio reciente que recomienda a los profesionales estar atento a los factores riesgo de suicidio en esta población.

La estimulación cerebral profunda (ECP) es una excelente alternativa de tratamiento para las personas con párkinson que tienen complicaciones motoras que ya no logran controlar con la medicación, a pesar de haberse optimizado el tratamiento.

Sí, la ECP es estupenda, para muchas personas representa un antes y un después en su calidad de vida. Pero también tiene sus lados polémicos, oscuros diríamos si quisiéramos ponernos un tanto teatreros.

Algunos estudios han observado que después de la ECP aumenta el riesgo de que los pacientes desarrollen trastornos neuropsiquiátricos como depresión, apatía y ansiedad. Y también se han reportado casos de suicidio y de intentos de suicidio después de la ECP.

Los resultados de un estudio reciente, publicado en la revista Neurology, sugieren que el riesgo de suicido después de la ECP del núcleo subtalámico (una de las modalidades de ECP) son más elevadas que las esperadas para la población de la misma edad y sexo.

Los suicidios e intentos de suicidio parecen ser más frecuentes en los tres primeros años después de la intervención y factores como un historial de ideación suicida o de síntomas psicóticos fueron más frecuentes en las personas que atentaron contra su vida.

¿Cómo se realizó el estudio?

En el estudio se analizaron 534 pacientes con párkinson que habían pasado por una cirugía para instaurar todo el sistema con el que se realizaría la ECP bilateral del núcleo subtalámico.

Los pacientes fueron atendidos en el Hospital Universitario de Grenoble, en Francia, entre los años 1993 y 2016 y en promedio se les siguió durante un periodo de más de nueve años.

Los investigadores analizaron los casos de suicidio y de intento de suicidio que se habían dado en ese tiempo con el objetivo de compararlo con las tasas de suicidio que se daban en la población general francesa.

Además, por cada persona que tuvo una conducta suicida se seleccionaron dos pacientes de igual edad y año de operación, pero que no había cometido suicidio ni intentos de suicidio.

 

Con esto último se pretendió comparar ambos grupos para detectar factores que pudieran estar contribuyendo a aumentar el riesgo de suicidio.

Suicidio después de la estimulación cerebral profunda: algo que puede ocurrir y que hay que vigilar

En el periodo estudiado ocurrieron 4 casos de suicidios y 22 casos de intento de suicidio, siendo más frecuente estas conductas en los tres primeros años después de la cirugía (20 de los 26 casos ocurrieron en ese periodo).

Estos resultados dan una tasa de suicido para el primer año después de realizada la cirugía mayor a lo que puede esperarse para la edad y el sexo de las personas analizadas.

TITI

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