«Necesitamos un Plan Nacional contra el Suicidio, el sistema no está funcionando»

Expertos en Salud Mental constatan un aumento de las consultas por problemas como ansiedad, depresión o intentos suicidas. La pandemia ha exacerbado una tendencia ya al alza

La salud mental es una de las áreas que más desafíos plantea hoy en día al Sistema Nacional de Salud, que en los últimos años ha visto aumentar significativamente las consultas por trastornos como la ansiedad o la depresión.

Detrás de este incremento hay un cúmulo de factores, tal y como explica Alejandro de la Torre, profesor e investigador principal del Grupo de Investigación en Epidemiología Psiquiátrica y Salud Mental de la Universidad Complutense de Madrid

«Estamos en épocas complicadas para muchas personas. Hemos vivido una pandemia que ha obligado a llevar a cabo muchas adaptaciones en la vida diaria y ha provocado situaciones como la pérdida del trabajo o hacinamientos en el hogar, entre otros estresores de la vida cotidiana. En la transición hacia la postpandemia, además, se produjo la guerra en Ucrania, que ha tenido una repercusión global y se ha notado en el aumento de los precios, entre otros condicionantes. Esos y otros distintos estresores se han unido a otros factores que previamente ya estaban ejerciendo un impacto, como la inmediatez que rige nuestra sociedad, en la que todo tiene que ser rápido. O la dictadura de la felicidad, esa happycracia que tanto se ve en las redes sociales donde parece que todo tiene que ser siempre perfecto y hay que mostrar una imagen positiva. Todo eso está provocando un empeoramiento de la salud mental de los españoles en general y de los jóvenes en particular», señala De la Torre.

«Este empeoramiento y este aumento de las consultas se lleva viendo hace tiempo», corrobora Carmen Moreno, jefa de sección en el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid. «La situación de confinamiento derivada de la pandemia ha podido actuar como catalizador. En jóvenes que pasaban por un momento en el que la socialización es clave ha tenido un impacto porque ha hecho que se vean privados de posibilidad de socializar. La vuelta a la normalidad para un porcentaje razonablemente importante de personas ha resultado más difícil. Eso, recientemente, ha podido ser un condicionamiento, pero sin duda era una tendencia que ya veíamos desde años antes de la pandemia», señala.

Además de los problemas de ansiedad o la depresión, que se estima que puede afectar hasta al 15% de la población a lo largo de su vida, en los últimos años han aumentado significativamente los problemas de trastornos de la alimentación, sobre todo en los jóvenes, señala De la Torre. «Algunos estudios muestran un aumento de hasta cuatro veces en el número de casos».

El drama del suicidio

Además, al especialista le preocupa especialmente el alza que se está produciendo en el número de suicidios. «Por desgracia, llevamos cuatro años con aumento consecutivo en el número de víctimas, de personas que fallecen por suicidio», expone.

 

«Es crítico el aumento que se ha visto en chicas adolescentes, sobre todo y también en población inmigrante. Han aumentado en los últimos años casi un 33% las muertes de personas que no nacieron en España». Otro colectivo vulnerable, añade el especialista, es el LGTBIQ+. «El riesgo es tres veces superior que el de las personas heterosexuales».

Para De la Torre hace falta una acción conjunta que aborde esta crisis en nuestro país. «El problema que tiene España, desde mi punto de vista y desde el de muchos teóricos e investigadores del suicidio, es que tenemos 18 planes autonómicos contra el suicidio, cuando el suicidio es un problema poliédrico, un fenómeno complejo que requiere una acción intersectorial conjunta. Necesitamos un Plan Nacional contra el suicidio. Muchos países lo han implementado y hay resultados claros y robustos donde se indica que se doblegan las curvas de mortalidad por suicidio. Dinamarca es un ejemplo bastante claro, donde han puesto en marcha un programa integral que ha funcionado», subraya.

El investigador recuerda que un plan nacional fue el que permitió reducir el número de accidentes de tráfico en casi un cuarto. «Es un ejemplo de que cuando se hacen cosas de forma consensuada y coordinada, se producen los resultados esperados».

De la Torre también echa en falta que el sistema dedique más recursos a la detección de problemas de salud mental en Atención Primaria. «Hay comunidades autónomas que están un poco más avanzadas, pero en otras falta bastante por hacer. Creo que la figura de un psicólogo de Atención Primaria es algo que debería ser imprescindible».

En ese sentido, Carmen Moreno considera muy importante que existan filtros adecuados en Atención Primaria que permitan y garanticen el acceso a la atención hospitalaria a la gente que realmente lo necesita. «Ahora mismo el sistema no está funcionando como debiera. Y tenemos afluencia de casos que se derivan y que al final lo que tiene son malestares de la vida cotidiana, mucha dificultad para gestionar el estrés, etc.»

El sistema, continúa, «no está discriminando bien quién está más grave y quién necesita otro tipo de recursos de la comunidad que no pasan por la atención hospitalaria. Tenemos que ser capaces de garantizar que la atención llegue de forma adecuada», reclama.

Alejandro de la Torre concluye recordando que «la Organización Mundial de la Salud indudablemente considera la salud mental como una prioridad sanitaria. Parece que nosotros todavía no. Y necesitamos mucha más consciencia social y mucho más apoyo institucional para conseguirlo».

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