El dolor psíquico y la desesperanza que lleva el suicidio se pueden evitar con información

El numero de suicidios adolescentes en España se ha multiplicado por tres en el último año, mientras que la tasa de enfermedades mentales se mantiene los casos de suicidio sigue aumentando. Estamos un punto de inflexión en el que la sociedad ha decidido quitarle el estigma y el tabú al suicidio y se ha decidido informar correctamente como medida de prevención

Cada 40 segundos una persona se suicida y por cada suicidio se registran 20 intentos fallidos de quitarse la vida, con el riesgo además de que estas personas vuelvan a intentarlo.

En España, se suicidan 10 personas cada día, lo que supone más del doble de muertes que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 67 veces más que la violencia de género. Además, es ya la primera causa absoluta de muerte entre hombres de 15 a 29 años y la segunda, después de los tumores, en mujeres de esas edades. El mayor número de suicidios en ambos sexos se produce entre los 40 y los 49 años, si bien el riesgo aumenta con la edad, sobre todo en varones. Sin olvidarnos de los menores de 18 años, 300, que se suicidaron el año pasado en España.

Expertos reunidos en la jornada Suicidio en los medios: el debate pendiente con motivo de la conmemoración hoy 10 de octubre del Día Mundial de la Salud Mental dedicado este año a la prevención del suicidio, han planteado la necesidad de que los medios de comunicación aborden este tema dentro de sus informaciones, pero evitando detalles sensacionalistas como el modo de suicidio, e incorporando a sus textos historias sobre personas que han logrado superar un intento suicida y han superado la enfermedad.

«En España, hay siete suicidios por cada 100.000 habitantes, según las estadísticas oficiales. Sin embargo, algunos estudios avanzan que esta cifra podría estar cercana a 10 por cada 100.000»

En el encuentro, organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) con la ayuda de Janssen, el doctor Víctor Aparicio Basauri, exasesor de Salud Mental de la Organización Mundial de Salud (OMS), ha advertido de que, en cualquier caso, estas cifras están subestimadas. «En España, hay siete suicidios por cada 100.000 habitantes, según las estadísticas oficiales. Sin embargo, algunos estudios avanzan que esta cifra podría estar cercana a 10 por cada 100.000», ha añadido.

José Carlos Soto, superviviente de suicidio y padre de niña que se había suicidado, descubrií después de lo que le paso a su hija que en su mismo colegio había habido 6 casos en 6 años anteriormente, «en el colegio se había silenciado, pero eso no ayudó, al contrario, nosostros necesitábamos más información y no la encontrábamos»

Entre otros aspectos, Aparicio explicado que las estadísticas oficiales están viciadas por el envejecimiento, ya que las cifras son más altas en aquellas regiones con mayor esperanza de vida, como Asturias y Galicia con los índices de suicidio más altos de España. «Sería bueno que esas tasas se ajustaran por envejecimiento, ya que nos daría una versión más cercana de lo que está ocurriendo. De esta manera, sólo se genera más confusión relacionando el suicidio con una posible eutanasia», ha lamentado.

Se ha desmentido, por ejemplo, la idea de que los suicidios son cosa de los países nórdicos. Es algo totalmente falso. Están en unas cifras de 12 por cada 100.000 habitantes, muy cercanas a las nuestras

El experto también ha desmentido, por ejemplo, la idea de que los suicidios son cosa de los países nórdicos. Es algo totalmente falso. Están en unas cifras de 12 por cada 100.000 habitantes, muy cercanas a las nuestras. Existen falsas creencias e ideas como que la falta de luz les lleva al suicidio, ha criticado sobre algunos de los detalles que se recogen en las informaciones periodísticas al tratar el suicidio. Son los países Bálticos los de las tasas más altas pero no sólo por la falta de luz.

Por su parte, la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, ha asegurado que los medios «pueden hacer mucho para romper el estigma y el silencio»en torno a este tema, y ha insistido en que para las personas en situación complicada puede ser «importante» tener acceso a historias de gente similar que ha pasado por su situación y acabar con el estigma.

«Es bueno hablar de suicidio, claramente sí. Pero siempre con información responsable y no sensacionalista, especialmente en personas de relevancia

«Es bueno hablar de suicidio, claramente sí. Pero siempre con información responsable y no sensacionalista, especialmente en personas de relevancia. También es importante plasmar que hay una salida a esta situación, así como no dar detalles de cómo se ha cometido el suicidio. Hay que adoptar un enfoque de casos positivos que han superado la situación», ha abogado Aparicio, quien ha apuntado que la puesta en marcha a nivel estatal de un teléfono gratuito contra el suicidio, similar al 016 en violencia de género, se está estudiando desde el Ministerio, aunque han reconocido que es complejo.

Pilar Aparicio, directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, con algunos de los participantes del evento

En este sentido, el coordinador del Servicio de Información de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, Javier Ayuso, también ha incidido en que «no todos los suicidios son noticias». «La labor de los medios no es formar, sino informar. Si queremos que cuenten las medidas para evitar los suicidios y formar a la población, tenemos que ser las administraciones quienes les demos los recursos para hacerlo. Tenemos que ser fuentes fiables », ha reflexionado.

La prevalencia de enfermedades mentales se mantiene relativamente estable pero aumentan las conductas suicidas, a su juicio no solo por el sufrimiento de una enfermedad mental

En torno a este debate, el vocal de la sección de Sanidad del Consejo Asesor de Sanidad del Ministerio, José Luis Pedreira Massa, ha afirmado que «no es función de los medios prevenir» los suicidios, pero ha puntualizado que «determinadas informaciones pueden desencadenar o prevenir el acto suicida. Es necesario un cambio, dejar de hablar de causas y hablar de factores y eliminar el porque y añadir el para que», añade «Por ejemplo, pueden comunicar que las estadísticas no lo dicen todo, o hacer la comparación con violencia de género o tráfico, que resulta efectiva», ha reclamado. Por otra propone la unión de periodistas y médicos para trabajar en estrategias de prevención, como se hizo en concreto con casos como los del Síndróme Tóxico.

Ayuso ha mantenido que «para atajar el problema del suicidio, hay que visibilizarlo». «No se puede tratar como un suceso más. No se puede contar el cómo y demás circunstancias escabrosas. Sí que es recomendable la publicación de estadísticas o reportajes con familiares o personas que han salido del túnel», ha defendido.

Para el secretario general de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), Guillermo Lahera, jornadas como ésta donde se aborda el papel de los medios en las conductas suicidas demuestran que la sociedad se encuentra «en un punto de inflexión». «Estamos empezando a abordar el tema con seriedad», ha celebrado, proponiendo que las informaciones periodísticas empaticen con el fallecido, las familias y las poblaciones vulnerables con riesgo de suicidio.

La decisión se toma desde la desesperanza y muchas veces desde la rabia, con frecuencia potenciados por el empleo de alcohol y otras sustancias».

En este sentido el también vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría apunta en un artículo de opinión que el suicidio «puede prevenirse, pero es necesaria una estrategia nacional multisectorial integral» y a día de hoy se aprecian grandes diferencias entre distintas comunidades autónomas acerca de la intensidad y el tipo de programas aplicados.

Reivindica así programas de prevención en el medio escolar y laboral, en el papel de la atención primaria o en la puesta en marcha de programas específicos dentro de los servicios de salud mental, unas iniciativas necesarias porque cuentan ya con evidencia científica sobre su efectividad ya que se han puesto en marcha en otros páises o comunidades.

Considera sin embargo que esto no es suficiente cuando los datos indican que la prevalencia de enfermedades mentales se mantiene relativamente estable pero aumentan las conductas suicidas, a su juicio no solo por el sufrimiento de una enfermedad mental sino también porque la decisión final se toma desde la desesperanza y muchas veces desde la rabia, con frecuencia potenciados por el empleo de alcohol y otras sustancias.

ABC

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