Medio centenar de profesionales se forman para mejorar la detección del suicidio

Los últimos datos recogen que en Balears se registra un suicidio cada cuatro días

Medio centenar de profesionales sanitarios han participado en un curso de evaluación, detección y manejo de la conducta suicida de la población general y de los grupos de riesgo dirigido a profesionales de atención primaria, atención hospitalaria y emergencias que se celebró ayer en el hospital Can Misses.

El curso ha sido impartido por Nicole Haber, responsable del Observatorio del Suicidio, junto a las docentes Claire Teijeira, psiquiatra, y Elena García, psicóloga clínica, ambas miembros del Servicio de Atención al Paciente Suicida (APS) del Hospital Comarcal de Inca y Máster en Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En Balears se han contabilizado 92 suicidios en 2016, último año del que se tienen datos recogidos, lo que supone un suicidio cada 4 días. Para Nicole Haber, «todos podemos hacer algo en la prevención del suicidio, no solo los profesionales sanitarios, facilitar que hable es la mayor de las prevenciones que podemos realizar, sólo escucharle y transmitir comprensión y hacer que nos sienta a su lado puede evitar suicidios. Se ha demostrado que preguntar previene».

En la jornada de ayer se trataron temas como las muertes invisibles y los datos epidemiológicos, los mitos sobre la persona con ideación suicida y la etiología de la conducta suicida, además de los factores psicobiológicos relacionados con la conducta suicida, factores de riesgo y de protección y señales de alarma. Otros aspectos recogidos han sido las recomendaciones generales de la Organización Mundial de la Salud y de la CIE 10 en Atención Primaria, evaluación de la ideación y de la conducta suïcida y las dificultades inherentes de esa evaluación, valoración del riesgo suicida inmediato y remoto y de los gestos suicidas. Las docentes han explicado los métodos principales de evaluación de conducta suicida, entre ellos la entrevista clínica, las entrevistas estructuradas específicas para evaluar el pensamiento y la conducta suicida o las pruebas psicométricas para detectar y evaluar la conducta suicida. En el último bloque se ha abordado la intervención con el paciente suicida desde el punto de vista medico y psicológico, estrategias de asistencia telefónica y de intervención ante una situación de riesgo, además del suicidio como urgencia/emergencia y su manejo a nivel extrahospitalario. Así mismo se ha analizado el ingreso hospitalario y cuándo procede, la intervención con familiares y allegados del suicida y las estrategias en la población general y con los grupos de riesgo específicos, como son las persones que padecen depresión o consumidores de drogas y actuaciones concretas con menores y las personas mayores para prevenir el suicidio.

PERIODICO DE IBIZA

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