Solía tener pensamientos suicidas. Esto es lo que pienso sobre el aumento de casos de suicidio

Pregúntale a cualquiera de mis amigos o de mis familiares si creen que soy una persona con tendencias suicidas y probablemente te mirarían con cara rara. «¿Talin? ¿Tendencia al suicidio? Qué va. Es una chica risueña y muy fuerte. Nunca podría ser de ese tipo de personas». Se equivocan. Y mucho.

¿Fuerte? Me gustaría pensar que sí. ¿Feliz? Por lo general, sí. ¿Pensamientos suicidas? Hubo una época en que eran muy fuertes. Los suicidios cada vez están más presentes en los medios de comunicación con casos como los de Kate Spade o Anthony Bourdain (DEP ambos) y por eso me gustaría dar mi opinión y sincerarme, puesto que hubo una temporada en la que mis ganas de vivir eran cero y contemplaba el suicidio.

Cuando tienes pensamiento suicidas, NADA te ayuda

Se trata de algo subjetivo a nivel personal y no de algo que se pueda medir de forma objetiva. Lo que quiero decir es que, aunque sabía que existe la terapia y los teléfonos de ayuda, me sentía tan sumamente vacía y triste que tenía la sensación de que esas cosas no me ayudarían.

Tener pensamientos suicidas es probablemente uno de los peores sentimientos emocionales que se puede tener porque te sientes como si estuvieras atrapada en un maldito agujero oscuro sin absolutamente ninguna luz que te guíe. Tienes la sensación de que nada te va a ayudar nunca y de que a nadie le importas. Y cuando empiezas a pensar estas cosas una y otra vez, tu cabeza empieza a creerse que son ciertas.

Por eso cuando leo comentarios como los siguientes:

¿Por qué se suicidaron si tenían una vida perfecta: dinero, mansiones, coches y un gran trabajo?

Me pongo de los nervios. ¿Acaso el dinero, las mansiones y los coches de lujo son sinónimos de felicidad? ¿Crees que los objetos físicos asociados a un alto nivel de vida hacen que la vida merezca la pena?

La vida vale más que todos esos objetos materiales que la sociedad ha marcado como símbolos de «vivir una buena vida». No. Una «buena vida» es aquella en la que estás rodeada de gente que te quiere. Una «buena vida» equivale a fuertes vínculos emocionales con dichas personas, con tus pasiones y con la vida que vives. Se trata de apreciar más lo que tenemos y no lo que tenga valor en Instagram, Snapchat, Twitter y Facebook.

Suicidio

 

No estoy diciendo que la gente con tendencias suicidas no sienta apego hacia sus amigos y familiares o que no disfrute de sus aficiones y esas cosas. Lo que quiero decir es que están tan metidos en el hoyo de la depresión que no pueden ver la importancia de estas cosas (o por lo menos era lo que me pasaba cuando tenía pensamientos suicidas).

Por ejemplo, cuando tenía tendencias suicidas solía pensar cosas como:

Si desapareciera, no volvería a comer nunca más mi comida favorita (espaguetis con albóndigas).

Qué más da.

Si desapareciera, no volvería a ver a mis amigos, a mi familia o a mi novio.

Qué más da. Llegaría un día en el que lo superarían.

Si desapareciera, ya no podría volver a jugar a mi videojuego favorito (World of Warcraft).

A quién narices le importa.

Estos ejemplos los escribo para dar una idea de las cosas en las que pensaba. Da igual lo que me hubieras dicho porque hubiera sido como intentar hablarle a un zombi que ya no es un ser razonable con sentimientos (exceptuando que se siente triste todo el tiempo).

Así que hay que dejar de hacer comentarios sobre las personas con pensamientos suicidas con el típico «Oh, pero entonces echarán de menos X» porque nada de eso importa cuando sufres una depresión tan fuerte. Todas estas cosas me hacen ver que todavía hay mucha ignorancia y falta de comprensión sobre esta enfermedad.

Estaba demasiado asustada como para llamar a una línea telefónica o buscar terapia

Por otro lado, tampoco ayuda acosar a la gente deprimida mandándoles números de teléfonos de ayuda como si fuera tu propio teléfono. Te sientes estúpida y vacía, como si la gente lo hiciera solamente porque «es lo correcto».

¿Y si en su lugar nos tomáramos tiempo para entender el fondo del asunto? ¿Acaso no sería mejor invertir más en investigación sobre esta enfermedad mental para que todos podamos tener más información sobre esta causa de muerte que cada vez afecta más a nuestra sociedad? ¿No sería mejor afianzar los vínculos emocionales con tus amigos, tu familia y tus compañeros de trabajo en vez de estar todo el rato mirando el móvil?

Suicidio Dos

Además, las personas que sufren de depresión y tienen pensamientos suicidas no son idiotas. Saben que existen líneas telefónicas de ayuda. Saben que «no están solos» y que hay mucha gente que sufre de lo mismo. Pero no ayuda.

¿Realmente piensas que poniendo «No estás sola. Busca ayuda. Llama a este número» la persona con depresión o pensamientos suicidas va a pensar «Joder, nunca se me hubiera ocurrido que puedo buscar ayuda para lo que estoy pasando».

Por otra parte:

No sé en el caso de otras personas con tendencias suicidas, pero en mi caso, estaba demasiado asustada como para utilizar una línea telefónica de ayuda o acudir a terapia.

¿Por qué se habla tan poco sobre el suicidio en los medios y por qué deberíamos hablar más sobre él?

¿Por qué?

Por la posibilidad de que me metan en algún centro especializado. He escuchado demasiadas historias de gente a la que se la llevaban a la fuerza a algún tipo de manicomio por tener pensamientos suicidas. Tenía miedo de que me miraran el móvil por si había llamado a algún número de ayuda o miedo de que mi terapeuta me mandara a un sitio de estos. Estaba demasiado asustada como para fiarme de nadie.

Tristeza

Una vez más, aunque puede que pienses que me equivoco, tienes que entender que se trata de la opinión de una persona que ha tenido tendencias suicidas.

Intenta ponerte en su lugar.

No quería arriesgarme a que me mandaran a algún tipo de manicomio vete a saber cuánto tiempo. Tampoco sabía con quién hablar y de quién fiarme porque igual esa persona acababa avisando a la policía. Hubiera preferido hacer como si nada y poner una sonrisa, pretendiendo que todo está bien, en vez de arriesgarme a mostrar un mínimo ápice de mi depresión a cualquiera. Y eso es exáctamente lo que las personas con pensamientos suicidas hacen, o por lo menos la mayoría.

La mayoría van por la calle como si no hubiera ningún problema. En mi opinión es extremadamente difícil, por no decir imposible, distinguir a una persona con pensamientos suicidas de una persona normal, da igual lo bien que conozcas a esa persona. Es como si hicieras dos clones exactos de la misma persona, con la misma personalidad, y dijeras «adivina cuál es la verdadera María Fernández».

Por eso se me daba tan bien aparentar ante todo el mundo porque no solo sentía vergüenza, sino que tampoco confiaba en nadie. No quería que me mandaran a un manicomio.

Tristeza Tres

Y eso es parte del problema. La sociedad pinta los teléfonos de ayuda y la terapia como si fuera el mundo de la piruleta. Pero todos sabemos lo que ocurre de puertas para adentro. Es básicamente una prisión para enfermos mentales donde estás atrapada en otro hoyo infernal del que no puedes escapar a menos que demuestres que estás sana de nuevo. Y si eres lista, disimulas que estás bien solamente para que te dejen irte.

Normal que la gente tenga tanto pánico a coger el teléfono o a hablar con un amigo.

Así que deja de recomendar teléfonos de ayuda y las clínicas terapéuticas como la panacea. Se trata de un problema extremadamente real que necesita una solución y, lo que es más importante, todo el mundo debería entender.

El suicido no es un acto egoísta

Otro comentario que me pone de los nervios y que no dejo de ver:

Suicidarse es un acto muy egoísta, ¿por qué alguien querría quitarse la vida abandonando a sus seres queridos?

Claramente, estas personas nunca han vivido en sus propias carnes lo que es de verdad una depresión o tener pensamientos suicidas. Porque si lo hubieran sufrido alguna vez, lo entenderían de inmediato. Es lo mismo que decía antes. nada ayuda. Tener ganas de vivir se convierte en el esfuerzo más agotador que te puedas imaginar y ni los amigos, ni la familia ni los niños pueden cambiarlo.

El dolor de existir era tan inmenso en comparación con las «alegrías» de la vida que parecía que no había motivo para seguir viviendo. ¿Sabes lo que es egoísta? Decir cosas del tipo: «¿Por qué tuvo que matarse Anthony Burden? ¿Qué programas sobre comida voy a ver ahora en la tele?». «Ya no va a haber más de ropa de Kate Spade». «Chester Bennington ya no va a sacar más discos».

Disgustarte porque tu icono favorito se ha quitado la vida porque ya no te beneficia A TI es la pura definición de egoísmo. Lo cierto es que cada persona tiene sus motivos para tener pensamientos suicidas. En mi caso se resumía en:

Tengo demasiados problemas. Tengo demasiadas facturas que pagar y no me llega el dinero. Tengo demasiado estrés y apenas tengo amigos con los que hablar. Quizás sería más fácil si no tuviera que lidiar con todo esto nunca más.

Suicidio Cuatro

Y si estás pensando algo como: «Pues te aguantas, guapa, porque todos tenemos que pagar facturas y apenas nos llega el dinero y bla bla bla».

Cierra la boca.

Tú, quienquiera que seas y que te pones a criticarme, no tienes ni idea de lo que estás hablando y eres parte del problema. Déjame ponerlo de otro modo: Para mí el estrés que me producía vivir era un dolor existencial. Literalmente ME DOLÍA existir, ¿entiendes lo que significa? ¿Puedes acaso comprender cómo me sentía?

Cuando me despertaba, el hecho de seguir viva hacía que me sintiera físicamente enferma. La idea de levantarme y repetir la rutina mundana de todos los días, otra vez las mismas cosas que me estresaban tanto y que nunca me iban a abandonar. Hasta que no hayas pasado un día en la piel de una persona con pensamientos suicidas, nunca podrás comprender del todo cómo piensan, su forma de ver las cosas y la manera en la que viven.

MAGNET

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