Un especialista en psicología clínica afirma que los casos de suicidio ampliado tienen como detonante depresiones graves

El especialista en Psicología Clínica adscrito al Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, Eladio Rosique Meseguer, ha explicado que los casos de “suicidio ampliado”, en los que la persona que se quita la vida acaba también con la vida de seres queridos, suelen tener como base “una depresión grave”.

Rosique, profesor asociado de psicopatología del Grado de Psicología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), ha contestado de esta forma a Europa Press al ser preguntado por el detonante que puede impulsar a una persona a suicidarse arrojándose al vacío con su hijo, tal y como ha sucedido este lunes en el barrio de San Antón de Murcia. “Con la prudencia debida porque no conocemos los pormenores de este caso tan doloroso, sí que hay que decir que en una parte muy importante de los suicidios tienen como base un trastorno depresivo”, ha corroborado Rosique, que también es psicólogo ‘Europsy’ y Especialista en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA). Concretamente, explica que el suceso que ha tenido lugar este lunes en Murcia podría corresponderse con un caso de “suicidio ampliado” en el que, técnicamente hablando, “el diagnóstico más probable sería el de Trastorno Depresivo Mayor grave con síntomas psicóticos”. En este tipo de depresión, Rosique advierte que “aparecen los mismos síntomas que en otras depresiones, como la tristeza o la desesperanza pero con la intensidad de síntomas delirantes”. Así, explica que un delirio “es un creencia inamovible que distorsiona la realidad hasta el punto de que se llega a contemplar la propia muerte como una liberación y la muerte del ser querido como un acto de amor destinado a ahorrarle a esa persona el sufrimiento futuro”. Al ser preguntado por si existe un perfil determinado o indicios que permiten detectar este tipo de comportamientos, Rosique señala que, más que hablar de perfiles, él “pondría el énfasis en que, aunque haya personas más propensas que otras, todos podemos sufrir una depresión y ésta puede agravarse hasta puntos de extremo sufrimiento”. En este sentido, puntualiza que la prevención “pasa por la concienciación social y nunca menospreciar la importancia de un proceso depresivo”. Así, apuesta por “ayudar a la persona que sufre lo antes posible y reaccionar ante una tristeza persistente, un aislamiento progresivo o a una incapacidad de disfrutar con lo que antes se disfrutaba”. “Hoy en día disponemos de tratamientos psicológicos y psiquiátricos con un gran respaldo científico que resultan muy eficaces en la gran mayoría de los casos y que, evidentemente, resultan más eficaces cuanto más temprana es la intervención. Actuar a tiempo es imprescindible”, ha concluido.

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