Cuestiones sobre el suicidio, II por Jmm Caminero

Estimo que desde la modestia de la filosofía y de mi pluma, creo que hay que abordar esta cuestión y este problema. Como tal es un tema que es poliédrico, pero quizás haya que ser consciente de esta realidad, e intentar disminuir sus cifras, buscar las causas y motivos, emprender soluciones, y por tanto, erradicar este problema que a nivel mundial, podría tener la categoría de epidemia.

– Hasta donde sé, existen sociedades-culturas que tienen unas cifras más altas en tanto por mil, que otras, parece ser, hasta donde conozco, que sociedades dónde están implantadas fuertemente ideologías y filosofías y cosmovisiones religiosas, la muerte por esta causa disminuye, y en sociedades, que las personas y colectivos han ido abandonando diríamos las creencias religiosas tradicionales, han aumentado o son sus cifras más altas en porcentaje, y por tanto, en cantidad. Por lo cual, este dato, de ser cierto, deberíamos tenerlo en cuenta. Quizás, el ser humano en estas últimas generaciones ha pasado de sociedades rurales, con gran implantación religiosa, a sociedades postindustriales, con poco arraigo religioso. Y esto es una puerta abierta a este mal enorme, que algunas personas se causan, y que causan a sus familias, y que causan a la sociedad en general.

– Debemos tener en cuenta, que según autores, por cada suicidio consumado se realizan unos veinte intentos que no terminan en esa situación trágica.

Es obvio que el Plan Nacional contra el Suicidio que ya está en marcha es una necesidad imperiosa y necesaria en nuestro país, y desde luego en el mundo, de ahí que la Organización Mundial de la Salud, OMS y otras organizaciones han promovido el día diez de septiembre como el día contra la Prevención del Suicidio.

Debemos ser conscientes que el suicidio se debe prevenir, se debe evitar, es decir, igual que existen campañas nacionales e internacionales para intentar resolver otras cuestiones y otros problemas y otras realidades, también debemos aceptar, que si los seres humanos se lo plantean, también podrían hacer disminuir, e incluso proponerse erradicar este grave problema, que tantos sufrimientos causa a las personas que lo realizan, a las familias, y además les queda esa herida o ese trauma, que no solo sufren los vivos, sino que de alguna manera se transmite a las generaciones futuras. Se indica que por cada suicidio realizado y efectivo, un centenar de personas de alrededor sufren un dolor y angustia intensa durante mucho tiempo por este acontecimiento…

– Se considera que el suicidio es una de las veinte primeras causas de muerte en el mundo. No debemos olvidar que toda persona tiene algún conocido o familiar, que ha caído en esta grave disfunción o enfermedad o patología, quizás debido por unas razones o por otras, y por tanto, de alguna manera, casi toda persona lleva este problema sufriéndolo durante décadas, se haya producido en un abuelo o hermana o sobrino o nieta o amigo íntimo en su corazón.

Como toda cuestión social, como toda cuestión humana creo que es absolutamente necesarios que los poderse públicos empiecen a tomar iniciativas en este problema, pero que la sociedad civil, que todo individuo puede colaborar de alguna manera o de otra, para disminuir este problema, si es posible para erradicarlo. Los grandes expertos en estos temas, deben crear pautas y soluciones, pero quizás, también personas no expertas puedan sugerir posibles soluciones, posibles ideas, tomar conciencia y consciencia de esta cuestión. Y entre todos, intentar disminuir esta realidad.

– Aunque se indican que existen causas genéticas, sociales, culturales, económicas, psicológicas, etc., que se combinan de distintas maneras en distintos individuos y casos, debido también a situaciones de pérdida de familiares, a temores, a graves enfermedades biológicas o psicológicas, a traumas y heridas profundas. Aunque se indican una multitud de causas y casos, no cabe duda de que debemos intentar estudiar y analizar, con todas las metodologías científicas que la humanidad dispone de este problema, y después y al mismo tiempo, buscar soluciones, razones, argumentos para intentar difundirlos y para intentar atajar este mal social, personal y familiar.

– Enseñar una ética y moral correcta o adecuada, una ética y moral que durante siglos se haya ido perfilando y matizando, a mi corto y modesto entender es y podría ser un remedio de enorme eficacia, aunque no sea el único. Que las personas se traten correctamente a sí mismas, porque esto es un deber y una obligación, y que las personas traten de forma correcta y moral a los demás, es y puede ser la fuente, o la raíz, entre otras para atajar este problema.

Empezar a considerar que cada vida, que toda vida humana, incluso el propio sujeto que la sustenta, no puede hacer con ella lo que quiera, o dicho de otro modo, que ninguna persona tiene derecho a suicidarse, que toda persona tiene en la medida de lo posible cuidar su propia existencia, buscar sistemas de salud física y biológica, salud psicológica y salud mental, e incluso salud espiritual para quienes crean que el ser humano es un ser espiritual con alma.

Posiblemente si empezásemos a volver a creer, estimar, opinar o pensar en el principio de que todo ser humano es garante de su propia vida, que debe cuidarla y cuidarse en ella, y que ningún ser humano tiene el derecho de terminar voluntariamente con su propia existencia y con su propia vida. Si empezásemos a admitir esta norma moral, y religiosa, extendida en todas las religiones. Y si admitiésemos esta norma como un principio de moral mínima universal, quizás se podrían resolver de raíz muchos problemas.

Enseñar cuando una persona tiene o siente tentaciones de realizarse a si mismo este mal, aunque pueda pensar que es un alivio o solución a tal problema, dicha persona debería inmediatamente consultar con médicos, psicólogos, psiquiatras, sacerdotes y personas entendidas. Cuándo una persona sienta en su corazón o en su pensamiento esta tentación, lo primero que debería hacer es pedir cita al día siguiente con los facultativos de salud.

Este modesto artículo, o esta serie de artículos sobre este tema, no tenga ningún valor científico, pero quizás si puedan servir como elemento de concienciación de este grave problema, y con eso habría cumplido su finalidad…

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