Desarrollan una escala para predecir el riesgo de suicidio en adultos jóvenes

El suicidio es la primera causa de muerte externa, es decir, por causas no naturales, en la población general.

A pesar de la multitud de investigaciones en Salud Mental, la predicción del suicidio no está muy estandarizada y resulta bastante complicado. La Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh ha ahondado en este terreno y en un trabajo publicado por Jama Psychiatry ha ofrecido un nuevo enfoque para abordar este problema, que muestra que observar la fluctuación y la gravedad de los síntomas depresivos son mucho mejores para predecir el riesgo de suicidio en adultos jóvenes que usar sólo el diagnóstico psiquiátrico.

Los hallazgos, que incluyen la descripción de una nueva escala del riesgo de predicción, pueden ayudar a los sanitarios a identificar mejor a los pacientes con comportamientos suicidas y así intervenir antes.

“Predecir estos comportamientos es una de las tareas más desafiantes en psiquiatría, porque, definitivamente no es aceptable que sólo lo hagamos un poco mejor que el azar”, afirma la autora principal, Nadine Melhem, profesora asociada de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Pitt e investigadora en el Hospital de Psiquiatría Occidental UPMC.

Los médicos dependen en gran medida de los diagnósticos psiquiátricos cuando estiman el riesgo de suicidio, pero, aunque son bastante útiles, los diagnósticos por si solos no hacen un gran trabajo porque son etiquetas que a menudo no cambian. En cambio, Melhem quería desarrollar un modelo predictivo que identificara los síntomas que pueden cambiar con el tiempo porque, según su opinión, eso sería más preciso para señalar la probabilidad de comportamiento suicida en adultos jóvenes.

En la investigación se analizaron los datos de 663 personas y encontraron que tener síntomas depresivos graves y una alta variabilidad de estos a lo largo del tiempo era el factor predictivo más preciso del comportamiento suicida. Combinando esto junto a otros factores relevantes como la edad, los trastornos del estado de ánimo, el abuso infantil y los antecedentes personales y paternos, los investigadores desarrollaron una escala de riesgos y vieron que aquellos que tenían tres o más factores, suponía un mayor riesgo de comportamiento suicida.

“Nuestros hallazgos sugieren que, al tratar a los pacientes, los médicos deben prestar especial atención a la gravedad de los síntomas depresivos actuales y pasados y tratar de reducir su gravedad y fluctuaciones para reducir el riesgo de suicidio”, destaca Melhem.

DIARIOENFERMERO

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