Un estudio identifica qué jóvenes con tentativa de suicidio lo vuelven a intentar

El 9% trata de reincidir a los seis meses del alta hospitalaria

El 60% son jóvenes con problemas vitales y conductuales de largo recorrido

La depresión no ha resultado ser uno de los factores de riesgo elevado

El Hospital San Juan de Dios Barcelona se enfrenta cada año una media de 250 jóvenes que presentan un alto riesgo de suicidio. Atienden casos de jóvenes con ideas de muerte o suicidio, que han pensado un plan para quitarse la vida o que directamente han llevado a cabo alguna tentativa de suicidio. Francisco Villar, psicólogo clínico y responsable de la Unidad de Conducta Suicida del Servicio de Salud Mental del Hospital ha estudiado más de 800 casos de menores con conducta suicida con el objetivo de avanzar en los tratamientos que buscan impedir la reincidencia. Recientemente ha presentado su investigación en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Villar clasifica en su estudio a los jóvenes en tres grupos. El más grande, que representa al 60%, incluye jóvenes con problemas vitales y conductuales de largo recorrido (desadaptación, fracaso escolar, problemas familiares, etc.). Un segundo grupo, el 30%, se conforma de adolescentes que sufren trastornos mentales graves. El 10% restante son jóvenes que, sin presentar problemas mentales ni haber dado anteriormente señales de riesgo de suicido, intentan quitarse la vida como reacción a un evento vital estresante. Por otra parte, el 9% de todos ellos intenta suicidarse de nuevo en un plazo de seis meses tras el alta hospitalaria.

El psicólogo ha identificado los factores de riesgo que los profesionales de la salud mental deberían tener en cuenta a la hora de reconocer a los jóvenes en riesgo de suicidio para poder extremar precauciones. Estos son los rasgos desadaptativos de personalidad (problemas de gestión de las emociones y las relaciones, ya sea con otros o con ellos mismos), antecedentes de problemas de salud mental en la familia y antecedentes o presencia de autolesiones

Los resultados del estudio concluyen que, a diferencia de lo que se suele pensar, la depresión no se presenta como un factor

predictor de reintento de suicidio, sino que se relaciona más con la ideación de la muerte. Por ello el doctor Villar fomenta los tratamientos orientados a la adquisición de habilidades de gestión emocional, las habilidades sociales y la resolución de conflictos durante la adolescencia como clave para la prevención de la conducta suicida.

EL MUNDO

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