El desgarrador relato de una madre sobre el suicidio de su hijo tras años de bullying

Lucy Alexander contó la trágica historia de su hijo Felix, que se quitó la vida a los 17 años, saturado del acoso que sufría por parte de sus compañeros de escuela

Ya no pudo soportarlo más. El 27 de abril de 2016, tras haber sufrido bullying durante la mitad de su vida, Alexander decidió terminar todo.

Caminó hasta la estación Abbots Wood Junction, en las afueras de la ciudad de Worcester, en el centro de Inglaterra, y esperó la llegada del tren. La embestida lo mató en segundos.

Pasaron más de dos años y la herida en el corazón de Lucy Alexander, la madre, sigue igual de abierta. Sin embargo, decidió usar su dolor para ayudar a los demás.

Desde entonces, se dedica a asistir a jóvenes y padres que pueden pasar por situaciones similares, para evitar que terminen de manera tan trágica. En el marco de una campaña de la organización AntiBullyingPro, Lucy contó su calvario en un video.

«Mi nombre es Lucy Alexander. Felix, mi hijo de 17 años, se suicidó en abril de 2016 como resultado de años de bullying», comienza el relato, filmado en el aula de una escuela.

«Felix comenzó a sufrir bullying cuando tenía 10 años y estaba en la escuela primaria. Empezó con exclusión y con insultos«.

Era muy chico e iba a la King’s School de Worcester. Entre otras barbaridades, le decían «feo» y «rata negra».

«Creo que nosotros lo subestimamos. Creíamos que era bullying de baja intensidad«, confiesa la mujer.

Las cosas empeoraron en la adolescencia, cuando ingresó a la secundaria Pershore High School. «Las redes sociales irrumpieron cuando tenía 13 o 14 años, y entonces se volvió algo incesante. Eran las 24 horas del día y él no podía sacárselo de encima«.

Lucy no sabía a quién consultar. En la escuela no le daban soluciones y se sentía impotente al no poder ayudar a su hijo.

«En el enero previo a su muerte, recibía mensajes en los que le decían que se cuelgue y que lo filme«.

Un niño que había sido alegre y jovial terminó convirtiéndose en alguien retraído e increíblemente inseguro. No tenía amigos, y todos lo maltrataban, incluso aquellos que no lo conocían.

«Creo que simplemente decidió tomar el control. Se suicidó el 27 de abril de 2016. Y eso fue todo«, dice la madre entre sollozos.

La campaña que impulsa Lucy busca que haya un embajador antibullying en cada escuela del Reino Unido. El costo es de apenas 38 dólares entrenar a una persona para que pueda desempeñar un rol que puede salvar vidas y mejorar las de miles de niños.

INFOBAE

 

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