«El que habla de su deseo de morir tiene riesgo suicida. Está lanzando un angustioso SOS»

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José Giner Ubago dice que el suicidio no puede seguir siendo una conducta vergonzante de la que es mejor no hablar

Lo que provoca el suicidio, lo que piensa el suicida y antes de hacerlo, cómo se produce la tendencia y los pensamientos suicidas, cómo tratar a estas personas, cómo actuar e intervenir sobre estas conductas, incluso después… Todo eso y mucho más ocupa y preocupa a los expertos.

Por eso hoy y mañana se celebra en Sevilla un congreso de psiquiatría sobre la conducta suicida que está organizado por la Sociedad Andaluza de Psiquiatría con la colaboración de la Hispalense y la Universidad de Córdoba. El prestigioso catedrático de Psiquiatría José Giner Ubago es el presidente del comité organizador de este encuentro en el que los expertos analizan los temas de interés y actualidad.

Este año, concretamente, el congreso se centra en enfocar el suicidio desde otro punto de vista, como es la antropología del suicidio, su relación con la eutanasia o el derecho a decidir sobre la propia vida, la «búsqueda de marcadores que nos indiquen el riesgo de suicidio así como las diferencias entre la personas que han tenido un intento de suicidio de las personas que han muerto suicidadas a través de la autopsia psicológica».

Pero, ¿nacemos o nos hacemos suicidas? «La genética marca al ser humano, aunque no es casi nunca determinante. De todas formas hay que señalar que los hombres se suicidan bastante más que las mujeres. Los factores ambientales influyen y los más importantes son la edad, la pérdida de relaciones sociales, el vivir solo, no tener pareja…».

Aunque las estadísticas sobre el suicidio no son muy positivas y se mantienen estables frente a los decesos originados por los accidentes de tráfico, que descienden —el INE hablaba en 2017 de 3.602 suicidios y 1.880 muertes por siniestros en carretera—, para Giner Ubago «nuestra sociedad, en concreto, no favorece el suicido de una forma determinante». «Las personas con anomia, es decir no integradas, sí tienen mayor riesgo de sufrir una conducta suicida», apostilla

Al parecer, el género humano es el único que se autodestruye «ya que hay conductas grupales en algunos animales que recuerdan al suicidio, pero siempre en masa, como un sacrificio por el grupo al que pertenece, no de forma individual».

Sobre la enfermedad de base que tiene los suicidas Giner Ubago explica que «los cuadros depresivos son los más frecuentes aunque, por supuesto existen otras patologías como base, pero también nos encontramos con un porcentaje no muy alto donde no existe ninguna patología mental».

Saber qué pasa por la cabeza del suicida y que siente para tomar esa determinación es largo de explicar. «Siendo muy simplista toma esa decisión cuando el presente que vive y el futuro que espera son peores que la muerte que imagina».

Otra incógnita que también está despejada es que el final del suicida muchas veces está anunciado pues «el que avisa, el que habla de su deseo de morir tiene un riesgo suicida, a tener muy en cuenta. El efecto llamada se produce como una necesidad de buscar ese apoyo social tan necesario para poder vivir, nos necesitamos unos a otros. Al plantear su posible suicidio está lanzando un angustioso SOS», dice el catedrático.

«La soledad —sigue—, no el estar solo, sino sentirse solo, es muy importante en la conducta suicida, pero también el sufrimiento y la falta de esperanza. Otra parte muy importante de este drama, son la familia, amigos y allegados. Los duelos son muy difíciles de superar, ya que junto a la pérdida hay un sentimiento de culpa, de miedo e, incluso, de vergüenza».

Dentro de este panorama Giner Ubago avanza una noticia positiva sobre «nuevos fármacos, en fase de investigación muy avanzada, que muestran unas características muy halagüeñas, concretamente, la ketamina y la esketamina».

«Sería importante —termina— que se tuviera más en cuenta el problema del suicidio. Hay programas de prevención que han mostrado su utilidad, pero no para hacerlo un año y después dejarlo, o en una autonomía. En eso la Dirección General de Trafico (DGT) es un ejemplo a seguir, de cómo año tras año hace su campaña. Gustarán más o menos, pero las muertes por accidente de trafico han disminuido de forma drástica. Aunque sólo fueran unidades de actuaciones después de un intento de suicidio, porque no olvidemos que las personas con intentos de suicidio son las que mayor riesgo tienen de morir de esa forma».

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